En nuestro despacho llevamos solamente Ley de Segunda Oportunidad para personas físicas insolventes y una deuda total superior a 12.000 euros.
Tener una tarjeta de crédito no es, por sí mismo, un problema. La dificultad aparece cuando la tarjeta deja de usarse para gastos puntuales y pasa a ser necesaria para poder llegar a fin de mes. Lo veo cada semana en el despacho: se va tirando, pero cada mes cuesta más que el anterior.
En estos casos, la cuestión no es solo cuánto se debe en cada tarjeta, sino cómo ha evolucionado el endeudamiento y si existe capacidad real para seguir haciendo frente a todas los préstamos, tarjetas, hipoteca, comer, luz, agua, etc.
Es una solución temporal, hasta que se convierte en costumbre: la deuda no desaparece, se traslada o aumenta con una nueva obligación.
una tarjeta → otra tarjeta → nuevo crédito → nuevas cuotas.
Si además hay préstamos personales, microcréditos u otras financiaciones, las cuotas pueden acabar superando lo que entra en casa.
Pagar la cuota no significa que el capital pendiente baje. En las tarjetas revolving, buena parte del pago se va en intereses y el crédito disponible se vuelve a usar conforme se paga. El Banco de España advierte que, con cuotas reducidas, la devolución puede alargarse muchísimo.
Por eso, además de lo que pagas cada mes, conviene saber:
Un error que veo muy a menudo: se refinancia, la cuota baja de 1.200 a 400 euros, se cancela la tarjeta... y al poco se vuelve a usar. El crédito al consumo está diseñado para eso. Si refinancias, no vuelvas a caer en el mismo error.
Seguir pagando no significa, por sí solo, que estés en insolvencia.
La cosa cambia cuando, para pagar esas cuotas, necesitas nuevo crédito, aplazar continuamente otros pagos o usar una tarjeta para cubrir otra. Para la Ley Concursal, la palabra clave es «regularmente»: hay insolvencia cuando no puedes cumplir con regularidad tus obligaciones, o prevés que no podrás en los próximos tres meses.
No. Dejar de pagar a propósito para «entrar» en la Ley de Segunda Oportunidad no es una estrategia: la buena fe se analiza con lupa. Se mira si podías pagar la cuota con tus ingresos al pedir el crédito y si, tras dejar deudas sin pagar, volviste a pedir financiación. Con claridad, dejaste de pagar deudas, y volviste a pedir prestamos o tarjetas y te encuentras que quieres pedir la Ley de Segunda Oportunidad. Esto puede ser un problema.
Otra cosa es que, sencillamente, no llegue para todo. Entonces mi respuesta es siempre la misma: primero comer, luz y el agua; después, el techo. La hipoteca o el alquiler es lo último que se debe dejar de pagar; las tarjetas van detrás.
Una tarjeta revolving es, en principio, una deuda más que puede exonerarse si se cumplen los requisitos. Pero no todas funcionan igual: el contrato y los movimientos deben revisarse antes de sacar conclusiones.
Y ojo con un detalle desde febrero de 2026: la exoneración no es «un cheque en blanco», solo se perdona la deuda que se incluye correctamente en la relación de acreedores. Estas deudas de tarjetas de credito se venden a menudo a fondos, así que localizamos al acreedor actual de cada una tirando de CIRBE, registros de morosidad y juzgados.
Cuando las tarjetas forman parte de un endeudamiento más amplio, mirar cada deuda por separado esconde el problema real. Por ejemplo, una persona puede tener:
Cada cuota parece asumible por separado; la suma, no.
No hace falta esperar a que todas las tarjetas estén impagadas. Si cada mes necesitas crédito nuevo para cubrir el anterior, acumulas financiaciones o las cuotas ya no casan con tus ingresos, es el momento.
Un abogado de Segunda Oportunidad en Murcia analiza el conjunto de deudas, ingresos y patrimonio para ver qué alternativas legales existen. Y si no lo vemos viable, te lo decimos y no aceptamos el caso.
«Quien llega con las tarjetas al límite siempre me dice: “pero si pago todos los meses”. Y paga, pero la deuda no baja. Tráeme los extractos de todas y vemos juntos si es un bache o un problema de fondo».
— Pedro Miralles
Pedro Miralles García es abogado colegiado ejerciente nº 4.505 del ICAMUR desde octubre de 2003, administrador concursal y dedicado en exclusiva a la Ley de Segunda Oportunidad. Dirige un equipo de nueve profesionales y atiende personalmente a cada cliente en el despacho de Molina de Segura.
Si tienes varias tarjetas, préstamos u otras obligaciones y cada vez te resulta más difícil mantener los pagos, puedes solicitar una cita previa para estudiar tu situación. La primera reunión es personal, presencial y gratuita.
Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye el asesoramiento jurídico individualizado.