En nuestro despacho gestionamos en exclusiva la Ley de Segunda Oportunidad para personas físicas insolventes con una deuda superior a 12.000 euros. Si tu situación encaja en eso, este artículo te interesa.
Cuando los ingresos ya no llegan para pagar todas las cuotas del mes, tarde o temprano aparece la misma pregunta: si no puedo pagarlo todo, ¿qué deuda debería atender primero?
Un préstamo personal, varias tarjetas, un microcrédito, recibos pendientes, una hipoteca o un alquiler, deudas con Hacienda o con la Seguridad Social… Cuando se acumulan obligaciones de este tipo, ir pagando pequeñas cantidades a cada acreedor sin analizar antes el conjunto rara vez soluciona el problema. Muchas veces solo lo retrasa.
No existe una respuesta igual para todo el mundo. Antes de decidir qué pagar hay que saber qué deudas existen, cuánto se debe con cada una, qué pagos están ya atrasados y cuál es tu situación económica real.
«Cuando alguien me pregunta qué deuda pagar primero, la respuesta es clara, luz, agua, comida, hipoteca o alquiler», explica Pedro Miralles, abogado director de Murcia Segunda Oportunidad.
Pedro Miralles García es abogado colegiado ejerciente nº 4.505 Ilustre Colegio de Abogados de Murcia (ICAMUR) desde octubre de 2003, administrador concursal y dedicado en exclusiva al concurso de persona física y a la Ley de Segunda Oportunidad. Analiza personalmente y de forma presencial cada caso antes de determinar su viabilidad.
Lo primero, es obtener una fotografía completa de la situación. Por eso conviene identificar:
Esta información es la que permite distinguir entre una dificultad económica temporal y una situación en la que las deudas ya han alcanzado un nivel que no se soluciona simplemente reorganizando los pagos del mes.
Uno de los errores más frecuentes cuando falta dinero es decidir los pagos únicamente por el importe de la cuota. Pero la naturaleza de cada obligación es distinta, y también lo son las consecuencias de dejar de pagarla. Antes de fijar cualquier prioridad hay que saber qué tipo de deuda tienes delante.
Para mi la hipoteca es lo ultimo que se debe dejar de pagar, al igual sucede con el alquiler de la vivienda, dando por hecho que están cubiertos previamente los gastos de luz, agua, alimentación. En caso de tener varios prestamos en el mismo banco que la hipoteca, es recomendable acudir personalmente y decir claramente que solo puedes pagar la hipoteca, y que te den un recibo del pago de la misma.
La segunda prioridad de pago, después de la hipoteca, para mí son las deudas con hacienda y seguridad social. Las deudas con las Administraciones públicas hay que identificarlas aparte de las privadas. Conviene conocer su importe, su origen y si ya existen actuaciones de reclamación o embargo. Cuando coinciden con préstamos, tarjetas o microcréditos, resulta imprescindible estudiar la situación completa y no cada deuda por su lado.
Para tener esto claro de un vistazo, así es como solemos organizarlo en el despacho:
| Tipo de deuda | Qué hay que revisar primero | Riesgo si se prioriza mal |
| Hipoteca / alquiler | Ingresos disponibles y conjunto de deudas, no solo la cuota de vivienda | Pérdida de la vivienda si se analiza de forma aislada |
| Préstamos personales | Si se deja de pagar una cuota para atender otra, de forma repetida | Impagos en cadena entre distintos préstamos |
| Tarjetas de crédito | Si se usa el crédito disponible para pagar otras cuotas | Endeudamiento silencioso, difícil de detectar a tiempo |
| Microcréditos | Si se pidió uno nuevo para devolver otro anterior | Cadena de financiación cada vez más cara |
| Hacienda / Seguridad Social | Importe, origen y si hay ya reclamación o embargo | Recargos, embargos y menor margen de negociación |
Cuando empiezan los problemas económicos, es habitual dejar de pagar una cuota para poder atender otra. Si esto se repite mes tras mes, es una señal de que conviene analizar si realmente hay capacidad para hacer frente al conjunto de la deuda, no solo a una parte de ella.
Las tarjetas se convierten en un problema en cuanto se usan para cubrir gastos ordinarios porque los ingresos ya no llegan. Y es especialmente grave cuando el crédito disponible de la tarjeta se destina a pagar otras cuotas. Ahí ya no hablamos de organizar pagos: hay que averiguar por qué los ingresos han dejado de cubrir los gastos habituales y las deudas al mismo tiempo.
Un microcrédito suele pedirse cuando hace falta dinero rápido para cubrir un gasto o una cuota. El problema aparece si, para devolver ese microcrédito, hay que pedir otra financiación: ahí se abre una cadena de endeudamiento cada vez más difícil de sostener. Cuando ya hay varios préstamos o tarjetas pendientes, pedir nueva financiación para tapar un impago anterior exige mucha prudencia.
A corto plazo puede parecer la solución. Si este mes faltan 1.000 euros para varias cuotas, un nuevo préstamo las cubre y evita algunos impagos de momento.
El problema llega cuando el mes siguiente los ingresos siguen sin ser suficientes. La nueva financiación no ha eliminado las deudas anteriores:
He añadido una deuda más al conjunto de pagos que ya tenías. Es la pescadilla que se muerde la cola.
Por eso, antes de contratar un préstamo nuevo para pagar otros préstamos, tarjetas o microcréditos, conviene hacerse esta pregunta:
¿El problema que ha provocado los impagos es temporal, o mis ingresos ya no llegan para atender con regularidad todas mis obligaciones?
La respuesta cambia por completo cómo hay que abordar la situación.
Y otra circunstancia que me encuentro constantemente es pedir dinero a familiares para pagar las cuotas de los préstamos, a mi forma de ver, esto es un error, salvo que tengamos la certeza que vamos a solucionar al 100% el problema de solvencia.
Un primer recibo devuelto puede ser un despiste puntual. La cosa cambia cuando empiezan a repetirse varias de estas señales:
Cuantas más de estas circunstancias coincidan, más urgente es dejar de mirar cada pago por separado y estudiar el endeudamiento total.
Para mí, esa no es la pregunta, como he dicho, primero es comer, pagar la luz, agua, atender las necesidades de la familia, y despues pago de la hipoteca o alquiler (techo). Por tanto, No debería fijarse una regla general sin estudiar antes el caso concreto. Priorizar solo por el importe es un error.
Por eso, cuando hay varios impagos, la pregunta no debería ser solo
«¿Qué deuda pago primero?»
sino también
«¿Tengo capacidad económica real para terminar pagando todas mis deudas?»
Si la respuesta es sí, tiene sentido organizar y regularizar los pagos. Si es no, cambiar el orden de las cuotas puede no resolver el problema de fondo. Solo lo aplaza.
Esta distinción es la que de verdad importa. Se puede sufrir un bache económico puntual —una reducción de ingresos, un gasto inesperado— y recuperar después la capacidad de pago. Pero también puede ocurrir que los ingresos habituales ya no permitan atender con regularidad las obligaciones asumidas.
Cuando pasa esto, conviene analizar si existe una situación de insolvencia conforme a la Ley Concursal.
Tener varios impagos no significa automáticamente poder acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad. Hace falta estudiar las circunstancias de cada persona y comprobar que se cumplen los requisitos que exige la ley.
No hace falta esperar a que todas las deudas estén impagadas. Si ya sabes que en los próximos meses no vas a poder atender con regularidad tus obligaciones, analizar la situación completa te permite conocer el problema antes de seguir acumulando deuda nueva.
Un estudio serio parte, como mínimo, de esta información:
Con esa información se puede determinar si todavía hay capacidad para afrontar las deudas o si hay que estudiar una solución legal ante una posible insolvencia. En nuestro despacho no hace falta llegar con todo perfectamente ordenado desde el primer día: para eso está la primera reunión, que es personal, presencial y gratuita.
La Ley de Segunda Oportunidad está pensada para personas físicas en situación de insolvencia que cumplen los requisitos legales.
Tener una deuda o sufrir un impago puntual no significa, por sí solo, que haya que acudir a este procedimiento.
La situación cambia cuando existe una imposibilidad real de atender con regularidad el conjunto de las obligaciones económicas. En ese momento es necesario un estudio previo para comprobar si se cumplen los requisitos y qué deudas y circunstancias hay que tener en cuenta.
Cuando cada mes tienes que decidir qué recibo pagar y cuál dejar pendiente, es probable que el problema haya dejado de ser una cuestión de orden. Antes de seguir pidiendo financiación o hacer pagos sueltos sin una estrategia, conviene saber exactamente cuánto debes, a quién, qué capacidad económica tienes y si las obligaciones que has asumido siguen siendo sostenibles.
En Murcia Segunda Oportunidad estudiamos cada caso de forma individual antes de plantear cualquier procedimiento.
Pedro Miralles García, abogado colegiado nº 4505 del ICAMUR y con 23 años de experiencia, analiza personalmente y de forma presencial cada caso para determinar su viabilidad.
«Antes de decidir qué deuda pagar primero, tráeme la lista completa y hablamos: muchas veces el problema no está en el orden de los pagos, sino en que ya no hay pagos posibles para todo», resume Pedro Miralles.
Si tienes varios impagos en Murcia y ya no sabes qué deuda atender primero, puedes solicitar una primera valoración para conocer tu situación y las opciones disponibles.
Puedes contactar con Murcia Segunda Oportunidad:
Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye el asesoramiento jurídico individualizado. La aplicación de la Ley de Segunda Oportunidad y el orden de prioridad de las deudas dependen de las circunstancias económicas y patrimoniales de cada expediente.