Cuando las deudas empiezan a acumularse, es normal no saber por dónde comenzar.
La labor del abogado concursal consiste en estudiar tu situación completa, explicarte con claridad qué opciones tienes y preparar el procedimiento adecuado para analizar una situación de insolvencia que ya no puedes resolver por tus propios medios y valorar las vías legales aplicables.
Un abogado concursal puede ayudarte cuando ya no puedes pagar regularmente tus préstamos, tarjetas, microcréditos, avales u otras obligaciones.
Su trabajo consiste principalmente en:
La Ley Concursal permite que una persona física, sea particular o autónoma, solicite la exoneración de las deudas mediante un plan de pagos o mediante la liquidación de los bienes que legalmente correspondan, siempre que cumpla las condiciones establecidas.
La expresión puede sonar demasiado técnica.
Muchas personas creen que un abogado concursal trabaja únicamente con grandes empresas que presentan un concurso de acreedores. Sin embargo, el procedimiento concursal también puede aplicarse a personas físicas.
La Ley de Segunda Oportunidad se desarrolla precisamente dentro de un procedimiento concursal.
Dicho de forma sencilla:
La normativa permite declarar el concurso tanto de una persona natural como de una persona jurídica. También establece que la insolvencia puede ser actual, cuando ya no se pueden pagar regularmente las obligaciones, o inminente, cuando se prevé que no podrán atenderse en los tres meses siguientes.
Por tanto, acudir a un abogado concursal no significa que tengas una empresa. También puede ser el primer paso para que un particular o un autónomo encuentre una salida legal a sus deudas.
No tienes que esperar a que la situación sea completamente insostenible.
Estas señales indican que conviene estudiar el caso.
Solicitar un nuevo crédito para pagar la cuota de otro puede ofrecer un alivio temporal.
Sin embargo, normalmente aumenta:
Cuando esta dinámica se repite, el problema ya no suele solucionarse con otra refinanciación.
Quizá pagas la hipoteca, pero no las tarjetas. O atiendes el préstamo del coche mientras dejas de pagar un crédito personal.
Esto puede indicar que tus ingresos ya no son suficientes para cumplir regularmente todas tus obligaciones.
No es necesario haber dejado de pagar absolutamente todo para encontrarse en insolvencia.
Las cartas de reclamación, los procedimientos monitorios, los bloqueos de cuentas o los embargos de nómina muestran que los acreedores ya han iniciado acciones para cobrar.
En ese momento conviene identificar:
Ignorar las notificaciones no detiene el procedimiento.
Es habitual en tarjetas revolving, microcréditos y refinanciaciones.
La persona lleva meses o años pagando, pero la cantidad pendiente apenas disminuye porque gran parte de la cuota se destina a intereses, comisiones y gastos.
Un abogado debe revisar la deuda completa, no solo la cuota mensual.
Cerrar un negocio no siempre acaba con las obligaciones económicas.
Un autónomo puede seguir respondiendo de:
También puede ocurrir que una sociedad haya cerrado, pero el banco reclame al administrador o al socio porque firmó como avalista.
Tener una vivienda no impide automáticamente solicitar la Ley de Segunda Oportunidad.
Antes de responder si puede conservarse, deben revisarse:
No existe una respuesta válida para todos los casos.
Es muy frecuente.
Una deuda puede haber sido vendida a un fondo o a una empresa de recobro. También pueden haberse añadido intereses, costas y comisiones.
No conocer la cifra exacta no significa que no puedas iniciar el estudio.
El abogado puede ayudarte a reconstruir la situación a partir de contratos, extractos, cartas, demandas, embargos y certificados de deuda.
Tener trabajo no excluye la Segunda Oportunidad.
El abogado debe calcular cuánto necesitas para vivir y si queda una capacidad económica razonable para plantear un plan de pagos.
También revisará si existen embargos y qué parte de tus ingresos está afectada.
Es frecuente haber utilizado tarjetas personales o préstamos familiares para intentar mantener una actividad.
En este caso hay que separar:
El abogado no debería decirte que conservarás o perderás la vivienda sin realizar antes los cálculos necesarios.
Debe estudiar su valor neto, las cargas, la cuota y tu capacidad de cumplir un posible plan.
Aunque no hayas recibido el dinero, el banco puede reclamarte si firmaste como avalista o codeudor.
La exoneración obtenida por el deudor principal no libera automáticamente al avalista. La Ley Concursal mantiene los derechos del acreedor frente a fiadores, avalistas y obligados solidarios, por lo que la situación personal de quien avaló debe analizarse por separado.
La deuda pública no impide por sí misma solicitar la Segunda Oportunidad.
Sin embargo, tiene límites y condiciones especiales. El abogado debe determinar qué parte podría quedar afectada por la exoneración y qué cantidad continuaría pendiente.
El profesional debe revisar el origen del embargo, el tipo de deuda y el procedimiento en el que se ha acordado.
No todos los embargos reciben exactamente el mismo tratamiento y no conviene prometer su paralización sin haber estudiado el expediente.
No necesitas comprender toda la Ley Concursal para elegir un buen profesional. Lo que si puedes valorar en la primera consulta es cómo te explica tu caso.
Una primera consulta útil analiza tus ingresos, deudas, bienes y objetivos. No debería limitarse a repetir una lista de requisitos.
Necesitas saber:
Un abogado concursal puede emplear términos como insolvencia, concurso o exoneración en sus escritos. Pero contigo debe explicar qué significan y cómo afectan a tu vida.
Pregunta si el precio comprende:
La Segunda Oportunidad se tramita dentro de un procedimiento concursal y requiere una preparación jurídica y económica adecuada. La solicitud debe acreditar la insolvencia y aportar la documentación exigida; los defectos o insuficiencias pueden dar lugar a un breve plazo de subsanación y, si no se corrigen, a la inadmisión.
No. Puede asesorar a particulares, autónomos, administradores, avalistas y empresas. Las personas físicas pueden solicitar la exoneración de sus deudas, sean o no empresarias, cuando cumplen las condiciones legales.
Sí. No es necesario esperar a dejar de pagar absolutamente todas las cuotas. La insolvencia también puede ser inminente cuando resulta previsible que, dentro de los tres meses siguientes, no se podrán cumplir regularmente las obligaciones.
El abogado puede ayudarte a reconstruirlas. Lo importante es facilitar toda la información que recuerdes y no ocultar deliberadamente acreedores, bienes o ingresos.
Sí. Deberá revisar quién ha ordenado el embargo, qué deuda se reclama y en qué estado se encuentra el procedimiento.
Sí, pero conservarla no es automático. Es necesario estudiar su valor, la hipoteca pendiente, las cargas y la posibilidad de plantear un plan de pagos.
El precio depende del número de acreedores, los bienes, el tipo de deuda y la complejidad del caso. El presupuesto debería indicar las fases y los profesionales incluidos.
No debería. Su función es valorar tu situación, explicarte las opciones y permitirte tomar una decisión informada.
Muchas personas esperan demasiado tiempo porque creen que deberían poder solucionar solas sus deudas.
Pero una deuda que crece continuamente no se resuelve únicamente haciendo más sacrificios.
Acudir a un abogado concursal en Murcia permite saber si tu situación tiene una salida legal, qué riesgos existen y qué pasos puedes dar para recuperar el control.
El primer objetivo no es presentar documentos al juzgado.
Es que entiendas:
En Murcia Segunda Oportunidad estudiamos la situación de particulares y autónomos que ya no pueden pagar regularmente sus deudas.
Si las cuotas, los embargos o las reclamaciones se han convertido en una preocupación constante, puedes solicitar una primera valoración para saber si la Ley de Segunda Oportunidad puede ayudarte.